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11 ago 2010

Rellegint a Almela i Vives


Se nota que en estiu hi ha més temps per a llegir.  I per a rellegir. Per eixemple, lo que estic fent ara en el vinarossenc Francesc Almela i Vives; concretament, la seua coneguda obra Valencia y su reino (1965), una guia sobre la geografia, l’història i la cultura dels valencians, en enquadernació de calitat i moltes ilustracions, que aparegué –crec que poc dissimuladament- com a resposta a una obra anàloga de Joan Fuster (El País Valenciano, de 1962), semblant en format pero prou diferent en l’espirit i l’intenció.


Vos proponc llegir alguns paràgrafs. Com no era qüestió de copiar tot el llibre, he triat uns quants com a mostra, que crec prou interessants (els subrallats i les acotacions són meus):


Desde cierto punto de vista, ha constituido una verdadera desgracia que la palabra Valencia sirviera para designar al mismo tiempo una ciudad y el territorio de que esa ciudad era capital.

Bien es verdad que durante siglos tal circunstancia no constituyó problema. Tan compenetrada se hallaba la Ciudad con el Reino y tan compenetrado se hallaba el Reino con la Ciudad que en los tiempos aludidos se empleaba con toda naturalidad, en los documentos, una expresión tan acreditada como la Ciutat e Regne de Valéncia, fórmula que ciertamente encerraba la ventaja de proclamar por sí misma la existencia de dos entidades, aunque ostentaran el mismo nombre.

Por otra parte, cuando Jaime I y sus sucesores hacían constar en la cabecera de la respectiva documentación que eran reis d’Aragó, de Valéncia, de Mallorca, etc. –aparte de comtes de Barcelona-, todos sabían, por lógica deducción, que el vocablo Valencia se refería al Reino. No había problema, pues.

Ha sido en tiempos modernos cuando se ha manifestado ese problema. [...] Por de pronto se alegaba una razón de carácter práctico [...]. Pero -¿por qué no decirlo?- detrás de la alegada razón de carácter práctico había no pocas veces un temor a que la homonimia del Reino –el antiguo Reino- y la capital –aunque capitis disminuida- sirviese para una hegemonía de ésta en perjuicio del libre desenvolvimiento de otras ciudades o villas importantes de aquél [...]

Como soluciones más o menos confesadas al problema, han sido lanzadas algunas fórmulas. Una de ellas ha consistido en llamar “el País Valenciano” al antiguo Reino de Valencia. Manifestación importante de esta corriente fue la publicación, en 1933, del libro de Felipe Mateu y Llopis titulado precisamente El País Valencià. La fórmula no pretendía seguramente ser original, porque estaba inspirada por la expresión “el País Vasco” que se venía aplicando a las llamadas por unos “las Provincias Vascongadas” y por otros “Euskadi”. Además tuvo su primer florecimiento –relativo es verdad- en los años que precedieron a la segunda República española y durante el transcurso de ésta. El valencianismo político, incluso el de sentido más liberal, había venido siendo tachado de reaccionario por quienes veían en él una competencia, siquiera con la categoría de posibilidad remota. Emplear en tal caso la expresión “Reino de Valencia” casi equivalía a reforzar la acusación del enemigo, que no dejaría de interpretar lo de Reino como una afirmación monárquica. Y, en este sentido, la expresión “el País Valenciano” constituyó una oportuna adaptación y desempeñó una función más o menos modesta o, según se mire, más o menos brillante.


¿Es que –preguntará alguien- la fórmula “Región Valenciana” no bastaba para resolver el problema?... La verdad es que no bastaba. La palabra “región”, aparte de que parece referirse a una jerarquía secundaria o dependiente, tiene un sabor que, cuando no es puramente administrativo, es más bien físico o material, lo cual significa, en suma, que no abarca los valores históricos y espirituales que tan decisivamente contribuyen a configurar una personalidad [¿qué opinaria hui el senyor Almela de “la Comunitat’?...]

Estas dificultades que se oponen a dar con una denominación del todo conveniente para designar lo que actualmente pueda quedar del antiguo Reino de Valencia, ha sido una de las causas -¡no la única ni la principal!- para que se haya introducido hasta cierto punto la que sin exageración puede calificarse como nefasta costumbre de aplicar el ambiguo e inexacto nombre de “Levante” a las tierras de que se viene hablando, anomalía que será examinada a no tardar.

[...]

En primer término, llamar Reino al conjunto de las tierras valencianas responde a una tradición al mismo tiempo culta y popular. Esto último [...] es confirmado por Mateu y Llopis en su mencionado libro, cuando (págs. 89-90) escribe: Hui, en la comarca del Cènia enllà, La Cènia, Ulldecona, Alcanar; és a dir, als pobles de la ratlla de Catalunya, encara es diu “anar al Regne”, “tornar al Regne”, “vindre al Regne”, i atres frases semblants, tot referint-se a les comarques del Cènia ençà, el Mestrat, Morella, etc. ço és, als indrets de l’antic Regne de València. Igualment succeïx a les comarques de la ratlla de Castella, algunes hui de la provincia de València, com Requena, en les quals la gent vella encara té el costum de dir “ir al Reino”, “venir del Reino”, “vivir en el Reino”, etc., referint-se a les terres històricament valencianes, és a dir, a les que tenien com a ratlla el terme entre Requena  i Set-Aigües”.

Claro está que esta tradición tendría un valor muy relativo si solamente se entendiera como una boba contemplación del pasado y un acatamiento meramente formalista a los términos verbales de antaño. Pero la misma tradición puede alcanzar un valor muy considerable cuando se identifica con una de la virtudes más beneficiosas para los pueblos, como es la continuidad, gracias a la cual dejan aquéllos de perder el tiempo y las energías que se malgastan cuando, tras las soluciones de continuidad, hay que comenzar de nuevo y, generalmente, acudiendo a la improvisación...

Por otra parte, usar la palabra Reino aplicándola a Valencia proclama una jerarquía que tiene antecedentes en la época musulmana, que fue firmemente establecida en el siglo XIII por don Jaime I de Aragón y que fue mantenida dignamente por los monarcas de su estirpe. No puede negarse que dicha jerarquía resulta en la actualidad puramente platónica, por lo cual es frecuente que los escritores, curándose en salud –y aquí mismo se hará alguna vez- suelan referirse al “Reino de Valencia” llamándole “el antiguo Reino de Valencia”. Pero, con todo y con ello, la consideración de ese Reino de Valencia, antiguo o intemporal, permite advertir una serie de valores espirituales que todavía pueden ser útiles... incluso para la defensa de los valores materiales...

Con la cautelosa expresión “el antiguo Reino de Valencia” se quiere a veces dar a entender que quien la escribe elimina toda posibilidad de contenido político en cuanto éste se relacione con formas de gobierno. Es, además, una forma de prevenirse ante quienes consideran improcedente hablar del Reino de Valencia cuando tal Reino no tiene efectividad. Y no la tiene, desde luego. Pero se da el caso de que los mismos que, por esa falta de efectividad, se resisten a usar la expresión “Reino de Valencia”, emplean sin el menor empacho la expresión “Principado de Cataluña”, si es que no hablan de “el Principado”, designando así por antonomasia a Cataluña, como si no existiera el Principado de Asturias...

[...]

El caso es, para terminar, que no obstante los confusionismos apuntados, la aplicación de los términos “Levante”, “levantinos” y demás del mismo jaez al Reino de Valencia y a los valencianos se va haciendo cada vez más intensa y más extensa, lo cual tiene por de pronto el gravísimo inconveniente de ir relegando un nombre natural, histórico y -¿por qué no decirlo?- glorioso [el de Valéncia o Regne de Valéncia] en beneficio de otro artificial, moderno en su expresada acepción y sin timbres propios que le abonen. Pero es que, además, perdido el aglutinante espiritual que, a pesar de todo, constituye el nombre de Valencia, se facilitan combinaciones territoriales y administrativas cuyas consecuencias serán lamentables y posiblemente lamentadas, a la larga, por algunos de sus promotores.

Si el empleo abusivo y tendente a ser exclusivo de la palabra “Levante” como equivalente al Reino de Valencia o la región valenciana y también como expresión de un complejo geográfico en el que figuran ese Reino o esa región implica cuanto menos la relegación de un nombre natural, histórico y glorioso, el mismo peligro entraña el uso del vocablo “Cataluña” (y sus derivados) en determinado sentido moderno y artificial.

A veces se habla de Catalunya estricta, lo cual presupone la existencia de una Cataluña más amplia en la cual se halla comprendido el antiguo Reino de Valencia. En otras ocasiones diarios y revistas han incluido o incluyen noticias y comentarios de Valencia bajo la rúbrica Terres catalanes. Y no han faltado quienes, refiriéndose a tierras valencianas, las hayan designado con el nombre de Catalunya meridional...

No sería difícil señalar el comienzo de semejante actitud; pero bastará decir que se trata de una actitud reciente y sin ningún fundamento histórico. Porque, desde luego, puede afirmarse de una manera rotunda y categórica que el Reino de Valencia nunca ha formado parte del Principado de Cataluña, con el que mantenía poco más o menos las mismas relaciones que con el Reino de Aragón. Al menos así lo afirman historiadores catalanes de cuyo sentido catalán es imposible dudar [...]

Pero claro es que no hacían falta estas interesantes opiniones para que los valencianos conscientes se percatasen de la susodicha realidad. Les bastaba el conocimiento de la historia de su país, la cual no solamente les enseñaba que el Principado de Cataluña y el Reino de Valencia fueron independientes entre sí, sino también les mostraba que en más de una ocasión mantuvieron posiciones distintas o contrapuestas [...]

[...] No interesa de ninguna manera una enumeración exhaustiva [de les diferències entre els valencians i els catalans]. Es, en todo caso, tarea antipática, que solamente se halla justificada como reacción ante la tarea, no ciertamente simpática, de suponer o exagerar las similitudes [entre valencians i catalans].

Se trata, ciertamente, de cuestiones graves que no deben ser abordadas sin calcular previamente sus posibles consecuencias. Así, por ejemplo, del propio modo que se afirma, más o menos paladinamente, que las tierras valencianas son una parte o un apéndice de Cataluña, podría afirmarse que son una parte o un apéndice de Aragón. No faltarían para ello argumentos [...]

Y, puestos en semejante disparadero, no le sería difícil a Murcia reivindicar, ya que no todo el Reino de Valencia, por lo menos parte del mismo [...]

Mucho cuidado, pues, en dar malos ejemplos encaminados a destruir lo que todavía subsiste de creaciones históricas con indiscutible substantividad. [referint-se al Regne de Valéncia i a la personalitat valenciana diferenciada]

[...]

Aunque, según el dicho francés, le nom ne fait pas la chose, es innegable que el nombre mal aplicado puede inducir a error en cuanto a la realidad de la cosa. Por eso –y por algo más- conviene averiguar qué nombre debe darse a la lengua peculiar de los valencianos.

Y para ello hay que comenzar recordando la opinión más autorizada [la de nomenar-la llengua valenciana], la cual es precisamente la de los autores, la de los que crean; en este caso la de los autores valencianos que en los siglos XIV, XV y XVI contribuyeron de manera decisiva –cuantitativa y cualitativamente- a la formación de una literatura [...]

Valenciana se siguió llamando generalmente la lengua propia de los valencianos en los siglos XVII y XVIII. Fue en el siglo XIX cuando se empezó a procurar que dicho nombre desapareciera, lo cual ha continuado más intensamente en el siglo actual. [...]

Y conste de una manera explícita que en todo lo anteriormente escrito no hay la menor reticencia sobre Cataluña, ese fraterno país admirable por muchos conceptos y ejemplar por no pocos; de la misma suerte que no hay el menor desafecto -¿cómo podría haberlo?- hacia la hermosa y robusta lengua catalana, tan noble en su pretérito y tan fecunda en su renacer.

Francesc Almela i Vives, Valencia y su Reino. 1965


En fi. Qué fàcil és estar d’acort en una persona que, simplement, diu la veritat d’una manera tan natural i tan assossegada.

De totes maneres, per a la reflexió (especialment, perque els aprofitaré per als pròxims posts que estic preparant), torne a copiar alguns paràgrafs que em resulten particularment inspirats:
                                           

La palabra “región”, aparte de que parece referirse a una jerarquía secundaria o dependiente, tiene un sabor que, cuando no es puramente administrativo, es más bien físico o material, lo cual significa, en suma, que no abarca los valores históricos y espirituales que tan decisivamente contribuyen a configurar una personalidad.

[repetixc: qué diria ara Almela de l’equivalent constitucional de “regió” en l’actual Espanya de les autonomies: la Comunitat]


La misma tradición puede alcanzar un valor muy considerable cuando se identifica con una de la virtudes más beneficiosas para los pueblos, como es la continuidad, gracias a la cual dejan aquéllos de perder el tiempo y las energías que se malgastan cuando, tras las soluciones de continuidad, hay que comenzar de nuevo y, generalmente, acudiendo a la improvisación...

[referència clara a les intencions d’alguns de fer tabula rasa de qualsevol recort –fotesa foral, anomalia històrica, dia Fuster- del Regne de Valéncia de l’época foral]


La consideración de ese Reino de Valencia, antiguo o intemporal, permite advertir una serie de valores espirituales que todavía pueden ser útiles... incluso para la defensa de los valores materiales...

[com la base d’un moviment identitari estrictament valencià, perfectament homologable al català, al vasc, al gallec... i naturalment hegemònic en una societat que a pesar de tot –i de tots: polítics, intelectuals, poder econòmic...-, continua sentint-se valenciana de forma majoritària. Un moviment que podríem haver estat construint des d’eixa época dels anys xixanta... si alguns no hagueren estat en atres coses]


Mucho cuidado, pues, en dar malos ejemplos encaminados a destruir lo que todavía subsiste de creaciones históricas con indiscutible substantividad.

[referint-se a l’incipient catalanisme entre valencians, promogut significativament per Joan Fuster en Nosaltres els valencians tres anys abans de la publicació de Valencia y su reino. Perque a voltes passa que es destruïxen les coses, pero no es construïx absolutament res que valga la pena, i després passa lo que passa]


¿O no?


Anunci de la Caja de Previsión Social del Reino de Valencia en la revista Pensat i fet (1936, en plena Segona República)



4 oct 2009

Els carrers de Valéncia i els reis de Valéncia (II)


Acabàvem el post anterior parlant dels carrers dedicats a Pere el Gran i Pere el Cerimoniós en la ciutat de Valéncia, i d'una curiositat al respecte, que volia contar.

Mireu les dos plaques:


I ara contesteu. Un Pere era besnet de l'atre Pere; pero quín?

La llògica diria que el tercer hauria de ser el besnet del segon, no? Pero els més perspicaços ya sabreu que és just al revés. El Cerimoniós fon el besnet del Gran!

La raó és senzilla: per a rotular el carrer de Pere II el Cerimoniós sí s'ha respectat la numeració valenciana dels reis, pero per a rotular el de "Pedro III el Grande" (un carrer de l'eixample russafeny) se va seguir la numeració aragonesa, ya que Pere el Gran fon Pere III d'Aragó, pero I de Valéncia (i II de Barcelona)...

Retrat de Pere I el Gran, en el Saló de Reis del Palau de la Generalitat del Regne

L'existència oficial i la pervivència a través del temps d'eixa numeració pròpia dels monarques valencians (perque hi hagueren Peres o Alfonsos aragonesos que mai foren reis de Valéncia, senzillament, perque quan regnaren, Valéncia era encara un regne musulmà, i no un regne unit a la Corona d'Aragó) és un fet històric i sociològic tremendament significatiu, que demostra fins a on aplegava la consciència protonacional dels valencians de l'época foral.

Un fet que seria impensable, per eixemple, en els ficticis “regnes” nominals de Sevilla o Múrcia en la corona de Castella, pero que era perfectament normal en el Regne de Valéncia. Un regne, este sí, dels de veres, i no un mer apèndix aragonés o català com alguns pretendrien; un regne en el que els reis no eren reis de Valéncia si abans no juraven els Furs del Regne...

Per tant, resulta com a mínim curiós (i significatiu) l'escàs ressò que se li ha donat a este fet històric per part del valencianisme oficialiste. Per eixemple, yo ho vaig descobrir quasi per casualitat, al llegir l’excelent llibre “Valéncia. Història d'una nacionalitat” de Carles Recio, que porta al final un anex en el llistat complet dels reis de Valéncia...

(recorde, per cert, que algun taliban aficionat a les cartes al director va qualificar de "provocadora" eixa llista de reis de Valéncia del llibre de Recio, insinuant que no era més que un invent del propi escritor. Açò era quan Recio encara tenia la seua secció fixa en el diari Levante: “Episodios valencianistas”... Un escrit més, en el marc de la campanya anti-Recio que s'organisà per a suprimir del diari la secció que contenia aquelles interessants i subversives resenyes sobre el valencianisme d’atres époques, que Recio contava en un estil molt amé i respectuós. La campanya, finalment, donaria els seus fruits...)

Pero la numeració valenciana dels reis de Valéncia no és precisament un invent d'un “inculte blavero”. La realitat és que en els documents històrics de l'época foral se pot trobar en us i perfectament vigent; i és sintomàtic que en els històrics retrats del Saló de Reis del Palau de la Generalitat, els numerals que es seguixen en tots els reis (els forals i els posteriors al Decret de Nova Planta) són els numerals valencians: des de Jaume I fins a Alfons V de Valéncia (XIII de Castella).

Peu del quadro de Pere I el Gran en el Saló de Reis, insertat més amunt. Diu, en llatí: PERE, PRIMER DE VALÉNCIA I TERCER D'ARAGÓ, DIT EL GRAN. MORT EL 3 DE GINER DE 1285, ALS 46 ANYS.

Després dels Decretos de Nueva Planta i segles d'oblit, va ser el Marqués de Cruïlles, en la seua obra “Valencia antigua y moderna” (1876) qui rescatà la llista de reis de Valéncia, en la seua numeració pertinent. Ací està:

A la llista faltarien per afegir els posteriors: Isabel II, Amadeu I, Alfons IV (XII de Castella), Alfons V (XIII de Castella) i Joan Carles I.

Com podem comprovar, quan Felip de Borbó, actual príncep d'Astúries (per Castella), Girona (per Aragó) i Viana (per Navarra) siga proclamat rei, serà Felip VI de Castella, pero V de Valéncia i Aragó. Perque Felipe I el Hermoso de Castella (marit de Juana la Loca) va ser només rei de Castella (succeïnt a Isabel la Catòlica, després de la seua mort en 1504), mai d'Aragó; ya que Ferrando el Catòlic, una volta viudo d'Isabel de Castella, tornà a casar en Germana de Foix; deixant de ser, de fet, rei de Castella.

És més; si Joan, el fill que tingueren Ferrando i Germana, naixcut en 1509, haguera sobrevixcut, hauria heretat la monarquia aragonesa, i Castella i Aragó s'haurien tornat a separar sense més, en lo que –salvant que es tracta d’una simple ucronia– en l’actualitat els del yugo y las flechas i la unidad de destino en lo universal tindrien moltes dificultats per a justificar les seues lleis sagrades... l'història és aixina de caprichosa...

En fi. Reconec que demostre ser molt friqui, pero farà cosa d'un any vaig presentar en el registre d'entrada de l'Ajuntament un escrit dirigit a l'Àrea de Cultura (responsable dels noms dels carrers) solicitant que el nom de “la calle Pedro III el Grande” havia de traduir-se al valencià, en bona llògica i sent coherents en la nostra història, per “carrer de Pere I el Gran”...

Sé, per pròpia experiència, que tots els escrits que es presenten al nostre ajuntament se lligen, s'analisen adequadament i es contesten. Com a mínim, els de les àrees en les que solc treballar més a sovint (atra cosa és el temps que tarden en resoldre, i que la contestació siga positiva als interessos del solicitant...).

Pero en este cas, encara estic esperant que em contesten... no sé si perque encara estan investigant (encara que era fàcil: simplement s'havia de consultar la Wikipedia, o la Gran Enciclopedia de la Comunitat Valenciana), o si, per contra, és degut a les acendrades propietats del paper per a torcar les substàncies més insospitades...

Els carrers de Valéncia i els reis de Valéncia (I)


Són coneguts els particulars criteris que l'Ajuntament de Valéncia seguix algunes voltes a l’hora de posar el nom dels carrers d'esta sofrida ciutat.

Sense profundisar massa en el tema, tenim, per eixemple, dos carrers diferents dedicats a la mateixa persona (Bernat Fenollar i Mossén Fenollar) o al mateix deport (Joc de Pilota i Pilota Valenciana); o la sorpresa que provoquen els criteris tan diversos pels quals se dediquen dos carreronets de mala mort a persones tan notables com el Rei En Jaume i Joanot Martorell, mentres avingudes de tres carrils per sentit i mijana central se dediquen a una Serradora o a un poblet de 1.000 habitants com Alfauir... (segur que Alfauir se ho mereix, pero no em negareu que no hi hauria candidats de major postín per a eixe magnífic boulevard...)

Són coses que passen, en una ciutat gran que té quatremil carrers, i en unes autoritats i uns funcionaris que van canviant en el pas del temps, sense recordar massa qué feren els seus predecessors (mes que foren del mateix partit polític). I que realment tenen mala solució: plantejar un canvi en el nom d'un carrer ya batejat pot provocar notables problemes logístics a les persones que habiten o tenen el seu negoci en ell, i per tant, tals decisions, quan realment se plantegen sériament, resulten prou impopulars; s’ha de reconéixer.

Pero també s'han fet coses positives: per eixemple, en 1992 (governant la coalició PP-UV) el ple municipal aprovà una resolució per la qual s'establia oficialment la traducció al valencià dels noms de tots els carrers del terme municipal. A pesar d’això, lo cert és que només molt recentment l'Ajuntament s'ha decidit a mampendre la substitució sistemàtica de les velles plaques en castellà per unes atres noves en la denominació en valencià, en compliment de la resolució aprovada quinze anys abans.

Esta substitució porta a hores d'ara un bon ritme (puc donar fe, i alguns que em coneixen saben per qué), i ha contribuït, per eixemple, a recuperar els noms històrics de molts carrers del centre històric de Valéncia, castellanisats en el segle XIX pero que originàriament tenien un nom valencià, com se pot verificar en guies i documents antics: són, per eixemple, els carrers dels Assaonadors (oficialment, Zurradores), Abaixadors (Tundidores), Adoberies (Tenerías), Murtereta (Mirto), Dalt (Alta), Baix (Baja), Manyans (Cerrajeros), Hostal de Morella (Mesón de Morella), Hedra (Hiedra), Barcella (Barchilla), i uns quants més.

(no, per desgràcia, els carrers de la Llonja, del Rellonge Vell o de la Peixcateria; en estos casos s'ha donat preferència a l'ortografia “normalitzada”: Llotja, Rellotge Vell i Pescateria, per molt que en tots els documents antics apareguen escrits tal i com yo els he escrit, i per molt que l'AVL admeta com a correctes dites grafies, que ademés reflectixen la pronunciació normal del valencià parlat des de fa segles).

Pero esta traducció comença a plantejar també un problema logístic inesperat: els noms en valencià apareixen en les noves plaques, pero no, encara, en els GPS, en pàgines web de situació geogràfica, en el buscador de la guia de carrers del propi ajuntament, en guies telefòniques, o en les llistes oficials de les oficines de correus, que mantenen exclusivament les denominacions oficials castellanes. Cosa que llògicament ya ha provocat problemes (per eixemple, a l'hora de repartir la correspondència, o de facilitar l'orientació ad algun foraster despistat) quan el nom valencià, que apareix escrit en les plaques, canvia notablement respecte a l’oficial castellà de la base de dades o el callejero. Pensem per eixemple en el carrer de la Fusta (Maderas), el de l'Àlber (Álamo) o el carrer dels Boters (Toneleros)...

Un problema de resolució fàcil i simple, si l'ajuntament suministrara el seu llistat oficial de denominacions en valencià (que existix) a totes les empreses responsables de mantindre eixes bases de dades. Pero se coneix que a voltes les coses aparentment fàcils són les més difícils de fer...

Bo. Se solucionarà, no ho dubte. El cas és que, enllaçant en el tema i per simple curiositat, m'he dedicat a comprovar, per eixemple, quins reis de Valéncia tenen dedicat un carrer en la ciutat de Valéncia (ya voreu per qué).

Dels moderns, poquets: després de Ferrando el Catòlic (que conta en una “Gran Via”), els únics posteriors que tenen carrer (i ademés, dels bons), significativament, són Amadeu de Saboya i l'Archiduc Carles. Ni els Felipes, ni els Alfonsos, ni els Fernandos tenen lloc en la nostra ciutat. Per a que vejau que els batejadors de carrers no han segut tan antivalencians com alguns pretenen...

I dels anteriors, la majoria, els més importants, tenen el seu carrer: Jaume I (un carreró...), Jaume II (un carreró encara més menut...), Alfons el Benigne (una plaça ajardinada), Alfons el Magnànim (la plaça del Parterre), i Martí l'Humà (un carrer prou potable). El moro Zeit (Zayd abu Zayd), que va entregar tots els seus drets sobre el regne moro de Valéncia a Jaume I (i que acabaria convertint-se al cristianisme, prenint el nom de Vicent Bellvís), es l'únic governant musulmà valencià que té un carrer dedicat. El Cid també té una senyora avinguda (inversament proporcional a les coses que deixà en peu mentres governà esta santa terra).

Per últim, estan els bons carrers dedicats a Pere el Gran i Pere el Cerimoniós. Pero els he deixat per al final, per a deixar constar una chicoteta curiositat. La que conte en el següent post...


13 ago 2009

Valéncia i el joc dels escacs


Quí anava a dir-nos als valencians, tan meninfots i tan poc estimadors de les nostres coses com solem ser, que el nostre Segle d’Or valencià, el segle XV, ademés de ser-ho políticament i lliteràriament, ho és, ara, també, per haver donat al món res menys que el naiximent del joc d’escacs, en les regles que hui mundialment se coneixen.

El (re)descobriment i demostració fefaent d’este fet l’havem d’agrair al chelvà José Antonio Garzón, qui culminà vint anys d’investigació i estudis al respecte en la publicació del llibre “El regreso de Francesch Vicent. La Historia del nacimiento y la expansión del ajedrez moderno”.


Si be els escacs són un joc d’orige àrap o persa, que s’estengué als regnes hispànics en l’Edat Mija (és molt conegut el tractat "Juegos diversos de Axedrez, dados, y tablas con sus explicaciones, ordenados por mandado del Rey don Alonso el sabio", que conté els problemes d’escacs més antics d’Europa, si be en regles diferents a les actuals), la novetat valenciana consistix, sobre tot, en l’aparició de la reina o dama, que substituí ràpidament una atra peça preexistent nomenada “alferza”, de moviments molt més reduïts.

La reina és, per tant, la clau de la qüestió, que farà consolidar esta manera originàriament valenciana de jugar als escacs com la que finalment s’estendrà a tot lo món. Garzón se basa per a la seua argumentació en dos obres fonamentals:

- per una part, el poema “Scachs d’amor”, de 1475, compost pels poetes valencians Bernat Fenollar, Narcís Vinyoles i Francí de Castellví, en el que es descriu de forma rimada i alegòrica una partida d’escacs entre Vinyoles i Castellví, en comentaris intercalats de Fenollar que descriuen les regles més importants del joc.

- per una atra, el llibre “Libre dels jochs partits dels scachs en nombre de 100”, escrit pel sogorbí Francesch Vicent en 1495, i que constituïa un autèntic tractat del joc d’escacs, en una colecció de cent problemes en els que majoritàriament ya s’aplicaven les regles del joc d’escacs modern.

Després de molts anys de predicar en el desert, i davant de l’indiferència, com és habitual, de la majoria dels seus paisans (pensem per un moment si el breçol dels escacs haguera segut Catalunya… cóm haurien reaccionat els catalans, coneixent-los com els coneixem, davant d’esta chicoteta maravella de l’història), la raó s’ha impost per fi, fins al punt que del 21 al 25 de setembre d’enguany, de la mà dels organisadors del proyecte “Valéncia, breçol del joc d’escacs modern”, Kàrpov i Kaspàrov tornaran a enfrontar-se, 25 anys després del seu últim dol, en el Palau de les Arts, precisament per a commemorar simbòlicament el naiximent del joc d’escacs modern en Valéncia.


Remetem als estudis de Garzón per a més informació. No obstant, aprofitant l’edició de 2002 del poema "Scachs d’amor" per l’editorial Oronella (quí havia de ser si no), anem a difondre algunes curiositats que nos han paregut interessants.

La principal (a banda, segons pareix, de descriure per primera volta el moviment de l’alfil tal com el coneixem hui) és, com havem dit, l’aparició de la reina. Una aparició que Fenollar, en el poema titulat significativament "Diu que la Reyna vaja axí com tots, sino Cavall”, descriu de la següent manera:
Mes nostre joc – de nou vol enremar-se
d’estil novell – i estrany a qui be el mira,
car, sobre tot, - la Reina fa honrar-se,
prenent lo pom, - lo ceptre i la cadira.
Doncs, puix que diu – que més val i més tira,
per tot lo camp – pot molt be passejar-se,
mes tórcer no, - per temor ni per ira:
quant més se veu – la llibertat altiva,
més témer deu – de caure mai cativa.
Crec que, a pesar de tractar-se de valencià migeval (llaugerament modernisat en l’edició de l’Oronella), s’entén perfectament el sentit del poema. Efectivament, els moviments de la Reina queden clars: pot moure’s en qualsevol direcció i totes les caselles que es desige, pero sense desviar-se de la seua trayectòria com el cavall (“per tot lo camp pot molt be passejar-se, mes tórcer no”; “que la Reyna vaja axí com tots, sino Cavall”). I es deixa clar que este fet és “d’estil novell i estrany a qui be el mira”.

El fet de que les regles al respecte de la reina no estaven encara massa consolidades, degut a la seua novetat, ho demostra també que més avant Fenollar diga que “Lo Peó no puga montar a Dama, ni haja pus d’una Dama” (s’entén, si el peó conseguix aplegar a l’octava filera del tauler: lo que hui se coneix com a “promoció”), o “Que les Reines no es puguen pendre l’una ab l’atra”, o inclús que “si es pert la Reina, que sia perdut lo joc”, provablement per a atenuar l’enorme poder que atesorava la nova peça front al restant de peces del joc; tres regles que, no cal dir-ho, hui ya no estan en vigor.

El poema és enormement interessant perque poden seguir-se de la primera a l’última totes les jugades de la partida, en peces i moviments que coincidixen plenament en els actuals. I el cas és que havem d’agrair a un català, Ramon Miquel i Planas, que fera una transcripció del poema en 1914, junt en una reconstrucció de les jugades (ajudat per José Paluzie), perque l’original se troba perdut a hores d’ara; encara que, segons pareix, el poema se conserva fotografiat (pel propi Miquel i Planas) en la Biblioteca de Catalunya.

Atres curiositats del poema "Scachs d’amor" són, per eixemple, el fet que les peces, en lloc de ser blanques i negres com actualment, foren roges i verdes. També, la nomenclatura usada per a nomenar les peces: si el Peó, el Cavall, la Reina (o Dama) i el Rei reben el mateix nom que en l’actualitat, la Torre rep el nom de “Roc” (i ara entenem el perqué d’eixa denominació tan aparentment curiosa que se li dona, inclús en castellà, al moviment d’intercanvi entre el Rei i la Torre autorisat en determinades circumstàncies, conegut com a “enrocar-se”). L’Alfil era nomenat, per la seua banda, “Orfil” (segons pareix, la paraula prové de l’àrap al-fil: “elefant”).

Per atra banda, el moviment que representa una amenaça al Rei, i que s’ha d’avisar obligatòriament a l’adversari (el castellà “jaque”) correspon (com molt be arreplega el Diccionari de la RACV) al valencià “sús”: “que no siga pres ni ferit lo Rei, mes que l’avisen; ço és, donant-li sús”; “que lo Rei, puix li donen sús, s’haja de llevar o cobrir”; mentres que el colp definitiu és, simplement, el “mat”, del que es descriuen tres classes, en funció de cóm se verifica: el mat “ofegat”, el “robat” i el “comú”.

I una chicoteta referència al propi nom del joc. “Escac” (com en castellà “escaque”), no és res més que el nom que rep cadascuna de les xixantaquatre caselles del tauler, i prové d’un terme heràldic que s’usava per a la descripció d’escuts nobiliaris dividit en quadros d’igual tamany. I “joc dels escacs”, és el nom que li donaren els nostres inventors valencians del segle XV, i que fidels a la nostra tradició, havem de continuar usant hui (per molt que alguns li diguen descuidadament, per evident desconeiximent del seu orige i influència de l’omnipresent castellà, “agedrés”).

En fi. Si Sedaví era ya el breçol del moble i Alboraya el de l’orchata, sense voler desmeréixer a estes dos valencianíssimes localitats, podem proclamar orgullosament que Valéncia és el breçol del joc d’escacs modern...

Sí: els valencians del segle XXI podem estar ben orgullosos de que els nostres paisans de 1475, Vinyoles, Fenollar i Castellví, i poc més tart el sogorbí Francesch Vicent, tingueren la feliç idea d’inventar la Dama i el restant de novetats. I no sols això: també, de descriure-les i difondre-les originàriament i sense cap complex (impossible d’existir en aquella época gloriosa) en nostra volguda llengua valenciana. I que d'esta manera feren convertir-se als escacs en la maravellosa barreja de deport mental i joc de taula que hui practiquen millons de sers humans en tots els racons del planeta.

Açò es deu saber, es deu difondre, es deu ensenyar, es deu aprofitar. Polítics, professors, estudiosos en general: mans a l’obra. Per eixemple, un detall molt apropiat per a l’ocasió: ¿qué tal una traducció oficial de les regles actualment vigents del joc dels escacs, a la mateixa llengua valenciana en la que foren escrites originàriament..?

18 jul 2009

La Senyera a través del temps (VIII) – Manera històrica de desfilar



És perfectament conegut per tots els valencians el cerimonial que acompanya qualsevol desfilada actual de la Real Senyera de Valéncia o Bandera del Rat Penat. Cada 9 d'octubre, dia de Sant Donís (en el que es commemora l'entrada oficial de Jaume I a la ciutat de Valéncia, en 1238), a les 12 del matí, la Senyera custodiada en l'Ajuntament de Valéncia, confeccionada en 1929 com a rèplica exacta de l'original dels segles XVI-XVII, que també es conserva en el Museu Municipal, es despenja en un sistema de cordes (que la mantenen en tot moment en posició vertical) des del balcó principal de la Casa Gran, fins a arribar al nivell del carrer, a on és arreplegada pels regidors municipals, que inicien ací la processó cívica.

Baixada de la Senyera des del balcó de l'Ajuntament de Valéncia (www.valencia.es)

Esta sol mantindre un itinerari bàsicament constant (sempre es visita l'Estàtua del Rei En Jaume en el Parterre) pero ha conegut últimament atres etapes intermiges (Catedral, Generalitat, Corts Valencianes) variables segons els anys, en funció dels desijos particulars dels diferents governants que han passat per l'Ajuntament i la Generalitat.

La Senyera descendix del balcó en honors d'ordenança (lo que, segons pareix, obliga a interpretar la Marcha Real durant la maniobra) mentres se disparen salves (no en armes de fòc, sino pirotècniques). Una vegada en terra, s'interpreta l'Himne Valencià, en l'afegitó final, una atra volta, de l'Himne d'Espanya en versió ultrareduïda, fet que causa les polèmiques habituals i les opinions dividides entre l'abundant públic que habitualment presencia la marcha.

El portador oficial de la Senyera varia cada any, i es tria entre tots els regidors del consistori, independentment de que siguen govern o oposició; llevat d'aquells que, com els regidors que fins fa poc obtenia Esquerra Unida, no vullguen participar en la marcha. De totes maneres, donat el pes de la bandera (uns 20 quilos) és habitual que els regidors facen tanda en el seu transport a lo llarc del recorregut. Quatre regidors més prenen els quatre cordons que pengen des de la cimera de la bandera, mentres que un quint subjecta les dos coes de l'ensenya.

Real Senyera desfilant en la processó del 9 d'octubre de 2008 (foto presa de la galeria http://comunidad.levante-emv.com/galeria-multimedia/general/Festividad-dOctubre/3126/1.html)

La comitiva, al ritme de la Marcha de la Ciutat, acompanyada per les màximes autoritats valencianes, i seguida pel variat i abundant públic que sol participar en la processó, enfila el carrer de Sant Vicent, la plaça de la Reina i, des de que el PP i UV aplegaren al govern de la ciutat en 1991, entra en la Sèu per la Porta dels Ferros, recuperant la tradició foral de la celebració d'un
Te Deum d'acció de gràcies, que no es verificà en l'etapa de govern socialiste de la ciutat, entre 1979 i 1991. Est és el fet que aduïxen alguns regidors dels partits d'esquerra per a no participar en la processó; mentres que uns atres preferixen quedar-se fòra de la Catedral, esperant a que torne a eixir, una volta acabat l'ofici religiós.

A partir d'ací s'establiren durant uns anys unes variants (visita al Palau de la Generalitat en la plaça de Manises, a on se tornaven a interpretar els himnes, i inclús a les Corts Valencianes entre 1995 i 1999, anys en els que UV n'ostentà la presidència), pero estes visites s'han eliminat, provablement perque allargaven molt la duració de la processó i les nostres senyories se fatigaven massa, o be perque se'ls fea l'hora de dinar a mitan processó, lo que tampoc és qüestió...

Des de 2007, una volta acabat el Te Deum, la Senyera torna a eixir per la Porta dels Ferros, encara el carrer de la Pau i aplega al Parterre, a on se fa una ofrena en forma de corona de llorer al monument de Jaume I, i s'interpreten una atra volta els himnes oficials. En acabant, la comitiva fa via cap al carrer del Pintor Sorolla, Barques i torna a entrar en la plaça de l'Ajuntament; la Senyera torna al balcó consistorial hissant-la en el mateix sistema descrit adés, i es dispara una mascletà com a colofó de l'acte.

Recorregut actual de la processó del 9 d'octubre

Este cerimonial, rescatat a instàncies de la societat Lo Rat Penat en l'época de la Renaixença (finals del segle XIX), crida especialment l'atenció (polèmiques polítiques i incidents a banda, que per desgràcia solen donar-se en certa periodicitat) pel fet que les prerrogatives de la Real Senyera del Rat Penat manen que no puga inclinar-se en ningun cas. De fet, existix inclús un vehícul Senyera-mòbil si és necessari transportar-la a cobert o a llargues distàncies; inicialment va ser una furgoneta en una obertura practicada en el trespol, protegida per un capuchó de plàstic, que es va crear per a un trasllat de la Senyera a Oriola; actualment és un vehícul municipal especialment modificat per a permetre el seu transport motorisat en vertical, lo que permet verificar en tot moment de forma escrupulosa el respecte degut a tan gloriosa ensenya. Per eixemple, si a un cas el dia de Sant Donís ixquera plujós...

Senyera-mòbil

Pero, ¿qué hi ha d'històric en est acte d'afirmació de la personalitat i l'història dels valencians, definitivament consolidat en l'actual etapa democràtica per partits polítics d'un i atre signe, i per la pròpia societat valenciana?

Deixant a banda la funció guerrera inicial de la Senyera del Rat Penat, que comentarem en un atre moment, el
“Llibre de les Assistències i funccions”, compendi dels cerimonials de l'época foral de la Ciutat i Regne de Valéncia, escrit en 1667 per Joan Batiste de Valda (advocat de la ciutat), i el “Ceremonial de las asistencias y funciones”, redactat per Fèlix Cebrián Aracil en 1696, descriuen el cerimonial que acompanyava a la Senyera en l'época moderna, i en el qual se basaren els valencianistes decimonònics de Lo Rat Penat per a resucitar esta tradició, prohibida per les noves autoritats borbòniques en 1707, després de la Guerra de Successió i l'abolició dels Furs del Regne por justo derecho de conquista.

Llegint el llibre de Valda crida l'atenció, en primer lloc, que en el segle XVII la Real Senyera no sols desfilava cada dia de Sant Donís, sino també cada 23 d'abril, dia de Sant Jordi i antic patró del Regne. Ademés, com era d'esperar, el recorregut no coincidix en l'actual, com vorem a continuació.

En quant a la Senyera, si be es descendia en vertical, com ara, des de la Casa de la Ciutat, en canvi no es transportava de la mateixa manera que es fa en l'actualitat, i sí que hi havia un moment en que s'inclinava: a l'entrada i l'eixida de la Sèu, i dins d'ella. Per últim, és interessant comprovar que la forma de transportar la Senyera no era tampoc exactament la mateixa en la celebració ordinària del 9 d'octubre, que en les apoteòsiques celebracions dels centenaris de la conquesta (els anys 38 de cada segle), fet que ha dut ad alguns estudiosos a prendre conclusions precipitades sobre la manera habitual de transportar la bandera, i especialment, sobre la forma que tenia la tela de l'ensenya en aquell moment.

Pero anem per parts. Crec que val la pena reproduir el text íntegre de Valda, per a poder-lo comentar tranquilament. Les subdivisions del text són meues, per a fer-lo més entenedor. L'ortografia, excepte l'accentuació, és l'original, d'acort en l'edició de 1998 de l'Ajuntament de Valéncia.

1. Baixada de la Senyera des de l'antiga Casa de la Ciutat (carrer de Cavallers)
Lo dia del gloriós bisbe y màrtir sent Dionís Areopagita, los senyors jurats, racional y síndichs se junten en la sala a les nou hores del matí; havent-se possat a les sèt hores la bandera del Rat Penat en la finestra que cau damunt la porta de la sala que ix al carrer de Cavallers.

A la part dreta, eixint de dita porta, està prevenguda una com a trona portàtil de fusta, cuberta ab una cortina.


Estant los senyors jurats en la sala, va a ella lo justícia criminal acompanyat de tots sos caps de guaytes y demés ministres y, en haver acabat de muntar, ixen los senyors jurats de la cambra y fòra de la porta que està frontera de la sala del concell; lo reben enmig los dos jurats en cap y el acompanyen tots, anant davant los jurats en cap ab lo justísia fins a la capella de la mateixa sala, a hon estan prevengudes cadires en los mateixos dos órdens que està dit en lo capítol que tracta del jurament del mustasaf.

En la primera cadira que està dins la capella, en lo orde de la part de l'evangeli, es seu lo justícia criminal; en la segona, y al seu costat dret, lo jurat en cap dels ciutadans; en la primera de la part de la epístola, lo jurat en cap dels cavallers, y en los demés, per son orde, y també lo lloctinent del justícia, en lo puesto que es diu en respecte del lloctinent del mustasaf; y en les cadires que resten, los demés officials de la ciutat que caben en elles, y los que no hi caben se sehuen en dos banchs consecutius a les cadires, y està lo hu a la una part y lo altre a l'altra.


Després que se ha guardat lo orde, per sa magestat, dels officials reals, conforme se ha dit en lo núm. 53, lo jurat en cap dels cavallers pren la cadira enfront del justísia criminal, y lo jurat segon dels cavallers li toca la cadira ab lo segon dels ciutadans, y lo mateix en la sèu. Diu-se una misa resada, ab diaca y subdiaca, ab música.

Acabada la missa, la companyia del Centenar de la Ploma està ordenada en la plaça de la sèu aguardant a que lo justícia criminal, acompanyat dels jurats, ixca al carrer de Cavallers y, en haver eixit, munta lo racional a la trona -que, com se ha dit, està prevenguda al costat dret de la porta- y, des de la finestra, baixen la bandera del Rat Penat y la reb lo racional en la mateixa trona, i des de ella la entrega al justícia. Faltant lo racional, toca esta funció a hu de sos ajudants, y faltant ells a hu de sos coajudants.


Se ha introduhit portar en esta processó la espasa del senyor rey en Jaume lo Conquistador, y la porta el racional, baixant-la en esta forma: treta de la baina y arrimada al muscle dret, baixant davant del justícia y jurats enmig dels dos síndichs, y per a donar la Senyera, la deixa sobre una font de plata, damunt de un bufet cubert ab un tapet y havent fet la funcció, la torna a pendre y continua el portar-la davant la Senyera, y mentres se predica, la deixa sobre altra font de plata, que en un bufet se possa ab un tapet al costat de l'altar, a la part de l'evangeli.
Per a escomençar, pareix que els regidors de l'época foral eren prou més matiners que els actuals: la Senyera s'apostava en la finestra a les sèt, i la cerimònia començava a les nou (hui se trau directament al balcó a les dotze, sense major cerimònia prèvia). En l'actualitat la bandera baixa directament al nivell de terra, mentres que en aquella época era arreplegada pel Racional en una trona de fusta, colocada en el carrer de Cavallers (localisació de l'antiga Casa de la Ciutat, en els actuals jardinets anexes a la Generalitat). També crida l'atenció la cerimònia interior prèvia dels càrrecs de la ciutat, missa inclosa, i l'extraordinària meticulositat en la que es definix la colocació protocolària dels diferents càrrecs oficials, en funció de la seua categoria.

Antiga Casa de la Ciutat de Valéncia, derrocada al voltant de 1850

Unes atres diferències importants. En la Valéncia foral, com se pot llegir, el portador de la Senyera era en tot moment el Justícia Criminal (càrrec institucional responsable de l'impartició de la justícia penal), llevat del moment en que es devallava la Senyera, en que momentàneament la prenia el Racional (i d'algunes atres maniobres a lo llarc de la provessó, realisades pels verguers, que comentarem a continuació). No ho era, curiosament, el Jurat en Cap dels Ciutadans, l'antecessor de l'actual càrrec d'Alcalde, ni tampoc el restant de càrrecs de la institució municipal (Racional, Jurat en Cap dels Cavallers, Jurats, Síndics, Mustassaf, etc.).

I per atra banda, el Centenar de la Ploma, la milícia oficial de ballesters i arcabussers encarregada de la protecció de la Real Senyera quan eixia a la batalla, estava present des del començament de la processó. Esta milícia, com tantes atres institucions forals, fon també dissolta a causa de l'abolició borbònica dels Furs.

Ballesters del Centenar de la Ploma en la processó extraordinària del 9 d'octubre de 2008 (foto presa de la galeria http://comunidad.levante-emv.com/galeria-multimedia/general/Festividad-dOctubre/3126/1.html)

Per últim, destacar la presència de la que la tradició considera l'espasa de Jaume I. Una aparició moderna, com el mateix Valda destaca, que reaparegué esporàdicament en alguns events posteriors (com en la celebració del Centenari de 1838) i que ara no té ninguna vigència.

No cal dir que no s'interpretava ningun himne en el moment de la baixada de la Senyera: la Marcha Real és una composició prou posterior, de l'época de Carles III, que va ser elevada a la categoria d'Himne d'Espanya en el segle XIX, i l'Himne Valencià, com és sabut, és una composició de 1909 per a l'Exposició Regional Valenciana d'eixe mateix any.

2. Forma de transportar la Senyera. Entrada en la Sèu.
En tenir lo justícia la bandera, havent-se llevat lo ferreruelo, ans de pendre la porta acompanyant dels jurats, racional y síndichs y officials de la ciutat y ans de partir li fa una salva la companyia del Centenar. Porten los cordons de la bandera los jurats en cap y les faldes de aquella los officials de la ciutat; los jurats segons y los últims van seguint als primers darrere la bandera, y lo racional y síndich aprés dels jurats, no obstant que antigament solien anar també ans dels jurats, en primer lloc, ab los demés officials de la ciutat.

No acostumen anar ab la bandera los advocats de la ciutat perque estos solament van quant se fa la processó general centenària.

Van davant la bandera trompetes, menestrils y quatre segos cantant, per ser costum que ha restat del temps antich.

Quant lo justícia acaba de rebre la bandera, aprés de feta la salva que se ha dit, van ab lo referit orde fins a la sèu, a hon arriben al temps que va acabant de eixir la processó, y lo justícia, jurats y officials entren ab la bandera per lo reixat que està entre el cor y lo altar machor, y van fins a la porta del cor, hon lo justícia fa ab la bandera acatament a l'altar machor abathent-la per tres vegades y cuidant de que lo tercer acatament abathen la bandera més baixa que los dos primers acataments, y fet açò, aguarden a que la relíquia que porta en la processó arribe a la porta de la sèu de la part del palau, y quant està allí, van seguint la processó ab lo mateix orde.

Advertix-se que quant està la bandera a la llongeta de la sèu de la porta dels apòstols, ans de entrar en ella, la prenen entre els verguers y la abaten y entren per la porta y, en estar dins de la yglécia, la tornen a alçar y la entreguen al justícia, y lo mateix fan a l'eixir per la porta del Palau, a l'entrar en sent Jordi, a l'entrar en la sèu, quant trona la proçessó y a l'eixir de la sèu.
Ací comencen a apreciar-se les diferències en la manera de transportar-la, respecte a l'actualitat; també, que la Senyera s'abatia tres voltes en senyal de respecte davant l'altar major de la Catedral, i que per a entrar i eixir de la Sèu (i de l'iglésia de Sant Jordi) era abatuda també, per a ser transportada, provablement en posició horisontal, pels verguers, que la tornaven al Justícia Criminal dins de la Sèu. No obstant, per a aclarir més la situació, incloem l'esquema de la composició de la comitiva segons el llibre de Cebrián Aracil (1696):

Cerimonial de la Senyera segons Fèlix Cebrián Aracil (1696)

En la representació esquemàtica de la Senyera s'aprecia perfectament que el Justícia Criminal, al centre, és l'encarregat de portar la Senyera, en el pal; que els dos Jurats en Cap (el dels ciutadans i el dels cavallers) prenen, als dos costats del Justícia, els dos cordons de la bandera (senyalar que actualment la Senyera en té quatre); i que els dos extrems inferiors (“les faldes”) de la bandera, que acaba en forma bipartida (exactament igual que l'actual) els prenen els dos subsíndics (primer i segon): cascú agafa una de les dos puntes. El restant de càrrecs caminen darrere d'ells. Se senyala també el punt (la celada del Rat Penat) en el que els verguers prenien la Senyera quan s'abatia a l'entrar i eixir de la Catedral. Cebrián Aracil descriu la maniobra d'esta manera:
Quando el Justicia deja el Estandarte, cuyos Cordones levan los dos Jurados en Cap, y las faldas los Subsíndicos o los que se siguen por su graduación, dexa el Estandarte a la puerta de los Apostoles, y assí en este Casso como no llevándole en la Processión, le toma el Verguero más antiguo con otro que le ayuda, y se gradúa de este modo [...]
La Senyera, per tant, era “transportada” entre cinc persones: el Justícia Criminal portant la pròpia bandera; els dos Jurats en Cap els dos cordons, al seu costat, i els dos Subsínidcs (o “los que se siguen por su graduación”) les dos puntes, caminant per davant. Esta forma de transportar-la és la mateixa que es pot vore en un gravat del llibre escrit per Marc Antoni Ortí per a la commemoració del Centenari de 1638; la Senyera, com se pot apreciar, tenia les mateixes proporcions i aspecte (Rat Penat, forma bipartida) que l'actual, i dos persones caminen per davant, subjectant des de les dos puntes la tela de la Senyera, que desfila totalment desplegada. Lo que concordaria en la tradició històrica, que diu que la Senyera històrica guardada en el Museu Municipal (que ya no desfila, pel seu delicat estat de conservació) és la mateixa que es va confeccionar en 1596, i per tant, la mateixa que descriuen d'una o atra manera estos tres autors en les seues obres.

Senyera en la processó de 1638 ("Siglo quarto de la conquista de Valencia", Marc Antoni Ortí). Observar la cimera, exactament igual a l'actual, i el tall que indica les dos puntes de la coa d'oroneta, preses pels dos subsíndics, per davant del justícia criminal que du el pal de la bandera, segons el cerimonial descrit.

Notar de pas, en l'image anterior, que en la processó centenària, per excepció, la Senyera es portava fins a Sant Vicent de la Roqueta, fòra de la muralla, lo que obligava a creuar la Porta de Sant Vicent (que estava en la plaça de Sant Agustí) per dalt del mur, per a no abatre la bandera.

Esta forma de transportar la Senyera no coincidix en la que actualment se verifica cada 9 d'octubre, en la que, com s'ha dit, un regidor porta la Senyera, atres quatre els quatre cordons que té en l'actualitat, i un quint regidor simplement pren les dos puntes inferiors de la bandera a l'hora, per a que no vagen arrastrant per terra (com se pot vore en la foto insertada al principi d'este post).

Pero curiosament, la processó del Corpus, que no es va prohibir a causa dels Decrets de Nova Planta, i que es va celebrar de forma pràcticament ininterrompuda fins a l'actualitat, sí que conserva la vella manera de desfilar la Real Senyera, com se pot comprovar en les següents fotos (no sabem si perque el procediment s'ha conservat des d'aquell temps, o perque algun estudiós de la nostra història l'ha recuperat en l'actualitat, molt encertadament).

En esta forma de desfilar, com se veu en les imàgens, la corona de la Senyera queda pràcticament oculta, lo que podria explicar per qué les descripcions de l'época foral de la Senyera desfilant no solen mencionar la presència de la corona brodada sobre blau (sí, en canvi, en els documents de la seua confecció, o al guardar-la una volta acabada la processó, com vorem).


Senyera en la Processó del Corpus de Valéncia (fotos preses de la pàgina web de l'Associació d'Amics del Corpus, http://www.corpusvalenciaamics.com/la_cabalgata_del_convite.html). Observar que dos hòmens la prenen de cada una de les dos puntes frontals, tal com se fea en l'época foral.

S'ha de dir també que només en la processó general centenària (els anys 38 de cada segle), tal com diu Valda, els dos subsíndics que prenien la tela de la bandera eren substituïts pels quatre advocats de la ciutat. Aixina es descriu, per eixemple, per Josep Vicent Ortí en la processó de 1738, en que la Senyera va ser treta de l'arca en que estava tancada, com a excepció a la prohibició dels nous governants borbònics, i en la que hi hagué certs problemes de protocol perque gran part dels càrrecs forals havien segut substituïts pels corresponents de la llegislació de Castella, imposta després de la Guerra de Successió:
Entregò el Sindico la Vandera al Señor Corregidor, que era à quien pertenecia llevarla, por representar en su Oficio al antiguo Justicia Criminal, pero la cediò à la Ciudad sin perjuicio de su regalìa, y jurisidiccion, por serle indispensable dexar el lugar de la presidencia con la Vara de Justicia alta, entregandola por aquella al Conde de Carlet, que hacia de Decano, porque Don Joseph de Ribera (que lo era) no se hallava con esfuerzos bastantes para llevarla, pues se lo impossibilitavan sus notorios accidentes.

Hecha yà esta ceremonia, movio el acompañamiento de la Ciudad, y Subalternos con la graduacion que se ha dicho, para encaminarse à la Iglesia Mayor, y se puso el Conde de Carlet con el Estandarte en medio de los dos Regidores más modernos, y ultimos, que lo eran Don Joseph Francisco Ramon y Sentìs, y Don Juan Chrisostomo Granell, los quales sostenian los cordones de la Vandera, y los tres Abogados con el Secretario (pues don Juan Bautista Borrull, abogado mas antiguo, no pudo assistir por su prolija enfermedad) llevavan las quatro faldas de la Real Señera, esto es, las dos puntas de delante Don Thomas Vicente Tinagero, Secretario, à la izquierda de Don Joaquin Orti y Figuerola, y las otras dos Don Juan Bautista de la Revilla à la izquierda de Don Salvador Martin Lop.
La menció a les “quatre faldes”, les “dos puntes de davant” i “les atres dos” [faldes], ha mogut a dos estudiosos del tema (Pere Maria Orts i, recentment, Pau Viciano), a formular la particular teoria de que la Senyera original actualment guardada en l'Ajuntament, pràcticament feta péntols i que està tancada en una vitrina per a assegurar la seua conservació, no és sino una confecció d'un funcionari anònim de finals del segle XIX (acció de la que no queda cap constància escrita), i que anteriorment la Real Senyera era, casualitats de la vida, exactament igual que el conegut com a Penó de la Conquesta: bocellat (acabat en una sola punta, al centre) i sense corona...

La realitat, descrita per Valda i Cebrián en el segle anterior, inclús gràficament, està prou clara al meu entendre: la Senyera tenia forma bipartida, acabada en dos puntes (“les dos puntes de davant”), exactament igual que ara. I només en les processons del centenari, els anys 38 de cada segle, la tela de la bandera era subjectada per quatre persones, en lloc de les dos habituals (una en cada punta) de les processons ordinàries. Les quatre faldes són exactament això: les quatre vores de la bandera bipartida, és dir, les dos laterals, perpendiculars a l'asta, i les dos frontals, que conformen les dos puntes de la coa d'oroneta. Res diferent se pot deduir dels gravats, 50 o 100 anys anteriors, de Cebrián (que, incomprensiblement, el mateix Viciano reproduïx en el seu llibre “Barres i corones”, sense que li cride la més mínima atenció) o d'Ortí.

I no s'entén massa tampoc, cóm una bandera bocellada (acabada en una sola punta) com el Penó de la Conquesta pot tindre quatre faldes, per molts esquemetes imaginatius que els dos historiadors hagen confeccionat a tal efecte... Més aïna, des del respecte degut a dos historiadors de prestigi, dona l'impressió de que tant Orts com Viciano s'han impost en este cas, per motius no estrictament històrics, i sí molt polítics i ideològics, arribar com siga a l'hipòtesis prefixada (que la Senyera, tal com la coneixem hui, és un invent de finals del segle XIX), i totes les proves que indiquen lo contrari (l'immensa majoria) s'han hagut d'interpretar de forma certament forçada i
imaginativa per a que el tema quadre...

3. Recorregut de la processó

Acabarem en un repàs del recorregut de la processó en el segle XVII. Ya havem vist que, des de la Casa de la Ciutat en el carrer de Cavallers, la comitiva creuava la plaça de la Mare de Deu i entrava en la Sèu per la Porta dels Apòstols. Després de presentar respectes a l'altar major de la Catedral, la Senyera eixia per la Porta del Palau, també coneguda com de l'Almoina. Continuem en la descripció de Joan Batiste de Valda:
De la porta del Palau, va la processó al carrer de les Avellanes, per Sent Thomàs; de allí, al de la Mar, al de Ribelles, a la plaça de Villarrasa, al carrer de les Granotes, y ans de arribar a la yglécia de Sent Jordi, deixa la bandera el justícia, prenent-la los verguers, entren-la en la yglécia y la possen en lo altar machor, a hon un canonge la beneïx y, en estar beneïda, tornen a proseguir la bolta per la plaça de Sent Jordi a Sent Martí, al carrer de Sent Visent, al de la Mar, als Campaners, a la plaça del Campanar, a hon està parada la companyia del Centenar y passen per mig de ella, y mentres va passant la bandera, li fan los soldats una salva; entren en la sèu per la porta del Campanar, abaten la bandera y prenint-la los verguers, la entren.

Y en estar dins de la sèu, la tornen a entregar al justícia y la porta fins a la entrada del cor, a hon la tornen a pendre els verguers y la y restituïxen a l'eixir del cor, y ans de muntar a la capella machor, la tornen a pendre los verguers y la munten a l'altar y la deixen damunt de la peanya, a la part de l'evangeli.


Lo justícia y jurats se sehuen en los banchs per son orde, estant en lo cap del banch de la part de l'evangeli lo justícia; al seu costat, lo jurat en cap dels ciutadans; lo jurat en cap dels cavallers, en lo cap del banch de la part de la epístola y los demés jurats, racional y síndich o síndichs, conforme a graduació, y de allí ohuen lo sermó que comunament se nomena de les espassades, y el predica lo predicador de la ciutat en llengua valenciana.

Acabat lo sermó, ab lo mateix orde se'n tornen a la sala, y està la companyia del Centenar en la plaça de la sèu y, al passar per mig de ella la bandera, li fa altra salva. Y en arribar a la porta de la sala, munta lo racional a la trona y estant en ella li entrega la bandera el justícia, rebent-la de la finestra los officials que estan en ella y la tornen al puesto a hon està custodiada. Entren-se'n tots los jurats, justícia y demés officials en la sala i en la cambra a hon los jurats se lleven les gramalles, y despedint-se, lo justícia se'n va ab sos ministres, y posant-se los jurats en sos coches, se'n tornen a ses cases.
El recorregut, per tant, era ben diferent a l'actual. La Senyera fea una primera entrada en la Sèu, per a eixir a la plaça de l'Almoina, carrer del Palau i carrer de les Avellanes fins a la plaça de Villarrasa (actual carrer del Marqués de Dos Aigües), continuava pel carrer de les Granotes (actual Poeta Querol) i es dirigia a l'església de Sant Jordi (hui desapareguda, en les immediacions de la plaça Rodrigo Botet o dels Patos, i molt prop d'a on el Centenar de la Ploma tenia el seu quarter, en el carrer que encara hui se diu dels Ballesters, a les espales del Teatre Principal).

Una volta beneïda, la Senyera se dirigia al carrer de Sant Vicent, passant per davant de l'església de Sant Martí, i continuava pel carrer dels Campaners (lo que hui és el lateral dret de la plaça de la Reina, en aquella época inexistent, mirant des de l'eixida del carrer de Sant Vicent) fins a la plaça del Campanar (és dir, el Micalet). La Senyera tornava a entrar en la Catedral, esta volta per la Porta “del Campanar”, hui més coneguda com la dels Ferros, i se celebrava un sermó en llengua valenciana (Valda usa esta denominació en total normalitat, com ha passat sempre, des de que el nostre idioma té nom, fins a l'etapa de la transició en els anys 70 del segle XX).

Finalment, la Senyera tornava a eixir a la plaça de la Sèu (hui oficialment de la Mare de Déu) i s'hissava atra volta per a guardar-a en la Casa de la Ciutat, ubicada, com s'ha dit, en els actuals jardins anexes al Palau de la Generalitat.

Recorregut de la processó de la Senyera en el segle XVII, segons Joan Batiste de Valda

En resum: que, més de tres segles després, resulta admirable cóm, a pesar dels canvis obligats per la simple desaparició d'edificis històrics, pels canvis polítics, per guerres i conflictes, per décades de prohibició, el ritual de la Senyera cobra plena vigència, any rere any, causant el respecte, l'emoció i l'estima de l'immensa majoria del poble valencià, hui com en 1667, per la Real Senyera del Rat Penat. El símbol de la llibertat d'un poble secular.